¡Villa Katarina, Croacia: ¡El Paraíso Mediterráneo que te Robará el Corazón!

Villa Katarina Croatia

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¡Villa Katarina, Croacia: ¡El Paraíso Mediterráneo que te Robará el Corazón!

¡Villa Katarina, Croacia: ¡El Paraíso Mediterráneo que te Robará el Corazón! - ¡Mi Verdadera (Y Un Poco Desordenada) Experiencia!

¡Ay, amigos! Prepárense porque les voy a soltar la sopa (y el vino) sobre mi experiencia en ¡Villa Katarina, Croacia! Y no, no esperen una reseña aburrida de Lonely Planet. Esto es real, con sus pros, sus contras, y mis llantos de emoción (y algún que otro cabreo… ¡ya verán!). Porque ¡Villa Katarina es una locura! Y una locura buena, claro.

¿Llegar es un Rollo? No, ¡Es el Comienzo! (Accesibilidad y Movida) - ¡¡Facilísimo!!

Vale, seré sincero, llegar a Croacia desde mi vida, que es más bien caótica (y a veces con un presupuesto ajustado) pensaba que iba a ser un drama. Pero con el Airport transfer de Villa Katarina, ni una cana. El coche te espera, ¡como una estrella de cine! Y para colmo, Acceso… ¡facilísimo! Suben a la silla de ruedas, el cochecito, el abuelo con bastón… ¡de todo! Con Facilities for disabled guests me sentí como un rey, o una reina, da igual. Literalmente no me importaba si llegaba con un marisco en la maleta. ¡Todo se arreglaba! Y para colmo, Car park [free of charge] ¡y en el lugar! ¡No hay que buscar aparcamiento en la calle! ¡Un win enorme! Valet parking también disponible, para cuando te sientes extra (y quieres perder el tiempo).

¡Ahí Vamos! La Habitación: Un Refugio (Con Wifi… ¡¡Y Gratis!!)

Entro y… ¡WOW! Air conditioning (¡bendito aire acondicionado!), Free Wi-Fi in all rooms! (¡y que FUNCIONA, no como en otros sitios!), Internet access – wireless (¡para subir las fotos a Instagram al momento!), Blackout curtains (¡para dormir hasta las tantas!) y una Window that opens (¡para sentir la brisa del Mediterráneo!). Tenía hasta Bathrobes, slippers, complimentary tea y ¡a mirror! Aaaay, qué lujo… La habitación es… como mi sueño de siempre: Non-smoking (¡aleluya!), con Smoke detector (¡si hay un incendio, me entero rápido!) y Soundproofing. Una maravilla. Tenía desk, Ironing facilities, Laptop… ¡me sentí como una celeb! Ahora bien, lo que no me gustó tanto es que el Internet access – LAN solo esta… disponible (¡pero no lo usé!). Y olvídense de la Additional toilet. ¡No estaba, pero no me importó!

¡Comida, Bebida y ¡Más Comida! (Y Un Poco de Ejercicio)

¡A comer! Villa Katarina, es un festival gastronómico. Asian cuisine in restaurant (¡arroz con gambas, mi amor!), Western cuisine in restaurant (¡hamburguesas deliciosas!), ¡de todo! Breakfast [buffet] es para perder la cabeza: huevos revueltos, bollería, fruta fresca… (¡y ese yogur con miel!). El breakfast service es excelente. Pero, si te da pereza salir, ¡tienes Breakfast in room! ¡Un lujo! Y para los que madrugan poco, el Breakfast takeaway service es la solución (¡para esos días resacosos!).

El Poolside bar… ¡ay, el poolside bar! Tomarme un cocktail mientras me sumerjo… ¡el paraíso! Y luego el Restaurants con a la carte in restaurant y buffet in restaurant y para los que se cuidan, Vegetarian restaurant y salad in restaurant (¡para compensar la pizza!). ¿Y el happy hour? ¡Oportunidad para perder el juicio! Pero, lo mejor de todo, sin duda, es que tienes Bottle of water ¡gratis!

¡Ah, y no olvidemos el Fitness center! Sí, lo intenté… pero mi cuerpo pidió Massage y Spa/sauna… ¡Y me entregué!

Lo Que Hay Que Hacer (Además de Comer y Dormir) - ¡Relajación Total!

Aquí se relaja uno a base de bien. El Swimming pool [outdoor] es espectacular, con Pool with view. El Sauna, el Steamroom, el Spa con Body scrub y Body wrap… ¡Me transformé! Con Foot bath y masajes… ¡Floté! Hay Things to do (¡explorar, caminar, nadar!) pero, honestamente, yo me dediqué a ser una croqueta en la piscina. ¡Más fácil!

Limpieza y Seguridad: ¿Importa? ¡MUCHO!

¡Aquí se toman la higiene en serio!. Cleanliness and safety, Anti-viral cleaning products, Daily disinfection in common areas, Room sanitization opt-out available (¡pero no lo usé!), Rooms sanitized between stays, Safe dining setup. ¡Me sentí seguro! Staff trained in safety protocol (¡adiós sustos!) ¡Y por si acaso! Hand sanitizer, smoke alarms, fire extinguisher… ¡Todo en regla! Además, Cashless payment service, ¡la vida es más fácil! y Shared stationery removed. ¡Un 10!

Servicios y Conveniencias (Para Un Viaje Sin Preocupaciones)

Daily housekeeping (¡mi habitación siempre impecable!), Concierge (¡para todo!), Laundry service (¡adiós, montaña de ropa sucía!), Luggage storage, ¡un lujo! Currency exchange, ¡perfecto! Y para los que Pets allowed (no esta disponible)

Mi Momento Wow (¡Y La Imperfección Que Lo Hizo Real!)

Vale, ahora viene lo bueno. Estaba yo, todo relajado en el Poolside bar. Sol, agua, un buen vino… La vida, vamos. De repente, me petó el teléfono. Mensajes, emails, ¡la locura! Y ahí, en ese instante, me di cuenta… Estaba realmente desconectado. Y en ese momento, la camarera me regaló un segundo vino. ¡Qué pasada! Ese es el espíritu de Villa Katarina. No es perfecto, (¡mi teléfono casi me da un derrame!), pero es auténtico, y por eso ¡me robó el corazón!

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¡Villa Katarina te ESPERA!

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¡Ay, Dios Mío! Villa Katarina, Croacia… ¿A dónde me he metido? Preparen sus maletas, porque esto va a ser más desastre que una paella hecha por un mono borracho. Aquí va mi (más o menos) plan de viaje, salpicado de mi caos interno y de la probabilidad muy alta de que todo se vaya al garete.

Día 1: La Llegada y el Primer Golpe en el Alma (del Mar)

  • 09:00 (aproximadamente): Aterrizamos en el aeropuerto de Split. ¡El sol ya me da en la cara y ya me he quemado con el bendito sol! Me esperaba la brisa marina y… ¡calor, MUCHO calor! 🥵
  • 09:45 (aproximadamente): Encuentro al conductor que me viene a buscar. El pobre hombre tiene que aguantar mis nervios porque nunca he conducido por la derecha. Pánico.
  • 11:00 (aproximadamente): Llegada a Villa Katarina. ¡Wow! Las fotos no le hacían justicia. Literalmente, me he quedado sin habla. La vista al mar es… suspiro dramático… increíble. Estoy oficialmente enamorada del balcón (y necesito una copa de vino tinto urgentemente).
  • 12:00: Error número uno: Intento de desembalaje. Me doy cuenta de que olvidé el cargador del teléfono. ¡¡No me puedo morir!! Reacción de pánico, búsqueda frenética, y súplica a los santos para encontrar uno.
  • 13:00: Almuerzo en la terraza. Primero intento pedir en croata (desastre), luego en inglés (un poco mejor) y termino señalando en el menú. ¡Funciona! Comida deliciosa, aunque creo que me he comido un tomate entero de la vergüenza. Después de todo, era mi primer día aquí.
  • 15:00: Primera zambullida en el mar. ¡¡¡GELIDA!!! Pero hermosa. El oleaje, la sal, la sensación de libertad… Me siento como una sirena (aunque con más grasa, admitámoslo). Intento hacer "fotos artísticas", pero el móvil se me resbala y casi lo pierdo en el agua. Drama, llanto interno, y la promesa de comprar una funda impermeable.
  • 17:00: Paseo por el pueblo. La gente es encantadora, pero mi nivel de croata es… inexistente. Consigo comprar helado con más mímica que palabras. Me siento como un mimo croata.
  • 19:00: Cena en un restaurante con vistas al puerto. ¡Precioso! Aunque el camarero me ha confundido con una "señorita con hambre" después de pedirme un segundo plato (mea culpa, la comida es demasiado buena).
  • 21:00: Regreso a la villa. Escribo este diario, me tomo la copa de vino que me merezco y me prometo no perderme mañana. ¡Lo dudo mucho!

Día 2: ¡Empecemos a vivir! (Y a perdernos)

  • 08:00: Despertar con el sol. ¡Al fin! Intento fallido de hacer yoga en el balcón. Me caigo tres veces. Me declaro inútil para el yoga.
  • 09:00: Desayuno. Pan, queso, jamón, café… Lo básico para empezar el día con energía (y para volver a olvidarme de mi dieta).
  • 10:00: ¡Me propongo hacer algo cultural! Visita al monasterio franciscano. ¡Impresionante! La tranquilidad, la historia, la belleza… pero, ¡ay, las escaleras! Casi me da un infarto subiendo.
  • 12:00: ¡Me pierdo! Intento regresar a la villa. Me pierdo en las callejuelas. Pregunto a una anciana (ella no habla inglés, yo no hablo croata, pero por alguna razón, entiendo que me recomienda tomar el tercer callejón a la derecha). Confío en ella. ¡¡Funciona!! Me siento Sherlock Holmes.
  • 13:00: Almuerzo improvisado en una pequeña taberna. Una especie de “ensalada griega” (que en realidad es croata). ¡Deliciosa! Empiezo a entender la mentalidad croata: comer, beber, disfrutar. Y no me quejo.
  • 15:00: Clase de kayak. ¡Me caigo! Es más difícil de lo que parece. El instructor, un chico guapísimo, se parte de risa. Yo también, por suerte. De eso te das cuenta que puedes reirte de ti mismo.
  • 17:00: Relax en la playa. Leo un libro, me echo una siesta, me pongo morena… La vida es buena.
  • 19:00: Cena. Pescado fresco. ¡Espectacular! El vino blanco también. Creo que me estoy aficionando.
  • 21:00: Noche de estrellas en el balcón. Con un vino y un poco de queso. Simplemente perfecto.

Día 3: El Gran Día (y un poquito de drama)

  • 09:00: ¡Un día de playa! Pero no cualquiera, uno de esos que te transforman. Me aventuro a una playa escondida que me recomendaron.
  • 10:00: ¡¡Llegada a la playa secreta!! ¡Paraíso! Agua cristalina, arena fina, poca gente… Me siento como una estrella de cine. ¡Hasta me atrevo a nadar desnuda! (Bueno, no tan desnuda, pero casi). La arena te abrazaba y el sol te besaba.
  • 12:00: El trauma: Después de una hora nadando, me doy cuenta de que he perdido mi anillo. ¡Mi anillo favorito! ¡Mi anillo de la abuela! Súper, mega, ultra drama. Lloro, buceo, busco… ¡nada! Me siento fatal.
  • 13:00: Encuentro. Con la ayuda de un amable señor, buceando, lo encuentra. ¡¡¡Salvada!!! ¡¡¡Me muero de la felicidad!!!
  • 14:00: Almuerzo playero. Sándwiches, fruta, vino (para celebrar).
  • 16:00: ¡El kayak de nuevo! Ya me siento una experta. No me caigo. ¡Victoria!
  • 18:00: Paseo en barco al atardecer. ¡Romántico! (Aunque voy sola, pero no importa). El cielo se pinta de colores increíbles. Me siento agradecida por todo.
  • 20:00: Cena en un restaurante con música en vivo. ¡Baile! ¡Me suelto!
  • 22:00: Regreso a la villa. Cansada, pero feliz. Me doy cuenta de que me estoy enamorando de este lugar. De su gente, de su ritmo, de su magia…

Días 4-7: La Lenta Despedida (y más caos)

  • Repetir el ciclo: Playa, sol, comida deliciosa, más kayak, paseos por el pueblo, y, por supuesto, alguna que otra pérdida (de llaves, de la cartera, de la dignidad…).
  • Excursiones: Visitas a otras islas (Hvar, Korcula…), compras en mercados locales, y la persistente lucha por hablar croata (¡necesito aprender más!).
  • Cenas: Descubrimiento de nuevos restaurantes, más vino, más risas…
  • El día de la despedida: Empiezo a sentirme nostálgica (y un poquito triste). Me hago fotos por todos lados. Sé que voy a volver.

Conclusión (o más bien, el desastre final):

Villa Katarina, Croacia… No sé qué esperaba, pero esto ha sido mucho más. Más sol, más mar, más risas, más lágrimas (de alegría, de frustración, de todo). Más imperfecto, más caótico, más… yo. Me he caído, me he perdido, me he reído de mí misma, he conocido gente maravillosa, y he encontrado un pedacito de paraíso. ¿Lo recomiendo? ¡Absolutamente! ¡Pero prepárense para el caos! ¡Y no olviden el cargador del móvil! ¡Adiós, Croacia! ¡Hasta pronto! (Espero…)

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¡Villa Katarina, Croacia: ¡El Paraíso Mediterráneo que te Robará el Corazón! (Y la cartera, tal vez...) - Preguntas Frecuentes, pero como realmente son...

¿De verdad es tan increíble Villa Katarina como dicen? ¿O es puro marketing y postureo?

¡Mmm, buena pregunta! Mira, la propaganda dice que es el cielo en la Tierra, ¿verdad? Pues... casi. O sea, CERCA. El agua es TURQUESA, de un azul INTENSO que duele de bonito. Las vistas, desde la terraza... ¡madre mía! Literalmente me quedé sin habla (cosa rara en mí, que conste).

Pero, y siempre hay un pero, ¿no? La "perfección" puede ser un poco... impostada. Es como Instagram, todo filtros y poses. Una vez, intenté hacerle una foto al atardecer (típico postureo, lo sé) y una paloma (sí, una PALOMA) me cagó en el pelo. Así que... no todo es perfecto, amigos. Pero la experiencia en general, con palomitas o sin ellas, es ALUCINANTE. Te roba el corazón, sí. Y quizás un poquito la pasta, porque, ya te aviso, no es barato.

¿Y la comida? ¿Es verdad que te ponen platos con nombres sofisticados y luego te quedas con hambre? (¡Odio eso!)

¡Ay, la comida! Mi talón de Aquiles. Verás, la primera noche pedí algo que se llamaba "Explosión de sabores mediterráneos con reducción de higos y emulsión de cilantro". Sonaba INCREÍBLE, ¿verdad? Pues... era una *mini* porción. ¡Casi me ahogo de la risa y del hambre! Tuve que pedirme una pizza después (sí, en Croacia, ¡mea culpa!).

Pero... la comida en general es BUENA. El pescado fresco es una pasada, el aceite de oliva es de otro planeta, y los postres... ¡ay dios mío, los postres! La tarta de almendras... Un orgasmo culinario, literal. Eso sí, aprendí a pedir "platos principales" desde el principio. Y a no ir con prisas, porque la comida en Croacia es todo un ritual. ¡Y qué ritual!

¿Es Villa Katarina un buen lugar para familias con niños? ¿O es más rollo "hipster con gafas de sol y cócteles"?

¡Uf, esa es una buena pregunta! A ver, depende. Si tus hijos son de esos que se aburren con una mosca y necesitan WiFi a todas horas... quizás no. Aunque, pensándolo bien, ¡quizás eso sea BUENO! Desconexión, ¿sabes? La Villa tiene una zona de piscina que es perfecta para los niños. Hay actividades, pero no como esas animaciones horribles de los resorts tipo "agarrate a la brocha". Es más relajado, más... auténtico.

También hay que reconocer que el ambiente es un poco "chic". Muchos turistas con gafas de sol y cócteles, sí. Pero no es un ambiente excluyente. Vi familias, parejas, grupos de amigos... Lo importante es que te gusten los ambientes tranquilos y la belleza natural. Si tus hijos son de esos que se asombran con un atardecer, ¡entonces sí! Villa Katarina es perfecta. Si no, prepárate a escuchar "¡Mamá, tengo HAMBRE!" cada cinco minutos.

¿Y la playa? ¿Hay sitio para poner la toalla o te toca pelearte con otros turistas? (¡Odio las peleas!)

¡Ay, la playa! El gran debate. Villa Katarina está muy cerca de playas preciosas. Pero, como todo en la vida, tiene sus pros y sus contras.

El pro: La arena es fina, el agua es cristalina, y el paisaje es de postal. El contra: En temporada alta, puede estar... concurrida. Digamos que la "lucha por la sombrilla" es un deporte olímpico en Croacia. Una vez, me levanté a las 6 de la mañana para reservar sitio. ¡A las SEIS! Y, aun así, ya había gente allí... ¡con toallas puestas! Un caos, lo juro.

Mi consejo: Ve fuera de temporada (si puedes), o prepárate para madrugar... y para la guerra de toallas. O busca calas más pequeñas y escondidas. ¡La recompensa merece la pena! Imagínate, tumbado en la arena, con el sol en la cara... Ah, ¡ya me estoy relajando solo de pensarlo!

¿Qué tal el tema de los precios? ¿Hay que vender un riñón para sobrevivir una semana?

¡JAJAJAJA! Vender un riñón... casi, casi. A ver, no te voy a mentir: Villa Katarina es CARA. Pero, ¿merece la pena? Depende de tu presupuesto y de lo que valores. La comida, los alojamientos, las actividades... todo es más caro que en otros lugares de Croacia. Pero la calidad es notablemente superior.

Mi consejo: Planifica. Busca ofertas. Come en restaurantes locales (¡la comida es más barata y deliciosa!). Y prepárate para darte algún que otro capricho (¡es que te lo mereces!). Eso sí, no te dejes llevar por la corriente. Es muy fácil gastar una fortuna en cócteles, cenas con vistas y excursiones en barco. ¡Controla! Mi truquito: lleva un presupuesto diario y cúmplelo (intenta, al menos).

¿Qué tal el idioma? ¿Necesito saber croata para defenderme? ¿O con el inglés me apaño? (¡Soy un desastre con los idiomas!)

¡No te preocupes! El inglés es suficiente. En las zonas turísticas, todo el mundo habla inglés (o al menos, lo intenta). Incluso en pueblos más pequeños, siempre encontrarás a alguien que te pueda ayudar. Eso sí, aprender algunas frases básicas en croata siempre es buena idea. "¡Hola!", "¡Gracias!", "¡Una cerveza, por favor!"... Los locales lo aprecian, y te sentirás menos "turista despistado". ¡A mí me funcionó! ¡Y yo soy MUY despistada! Aún me acuerdo de cuando intenté pedir un helado en croata y acabé pidiendo... ¡un bocadillo de queso! Risas aseguradas, eso sí.

¿Hay algo realmente negativo de Villa Katarina? ¿Algo que me deba preocupar?

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