¡Les Clarines, Francia: El Secreto Mejor Guardado de la Provenza!
¡Les Clarines, Francia: El Secreto Mejor Guardado de la Provenza! – ¡Ay, Dios Mío, Qué Paraíso! (A Review, a little messy…)
¡Hola, viajeros! ¡Prepárense, porque hoy les voy a chismear sobre un lugar… ¡que me dejó sin aliento! Se trata de ¡Les Clarines, Francia: El Secreto Mejor Guardado de la Provenza! Y créanme, el secreto está para ser revelado, gritado a los cuatro vientos, ¡y compartido con el mundo entero! (O al menos, con ustedes, mis queridos lectores).
La Llegada…¡Y la Locura Empieza!
Llegar a Les Clarines es como entrar en un cuadro impresionista. La Provenza, con sus campos de lavanda (¡huelen a gloria!), sus pueblos de cuento y ese sol que te acaricia la piel… ¡ya te roba el corazón! Y Les Clarines… ¡es la joya de la corona!
Accesibilidad y…¡Que No Se Preocupen!
Mire, yo no soy experto en sillas de ruedas ni esas cosas, pero vi que tenían cosas para gente con movilidad reducida. Les Clarines, al menos, parece preocuparse. ¡Eso ya es un puntazo!** (Facilities for disabled guests).** Además, el Elevator es un salvavidas, sobre todo después de comerte un festín de croissant y miel. ¡Por favor!
Conexión a Internet… ¡Para No Perderse Nada!
¿Necesitas estar conectado al mundo, incluso en el paraíso? ¡No problem! Wi-Fi en todas las habitaciones! (Free Wi-Fi in all rooms!). ¡Y funciona! Para los más techies, Internet [LAN] también está disponible. Así podrás subir tus fotos a Instagram y presumir de tu bronceado provenzal… ¡A tope!
Para Relajarse… ¡Y Olvidarse de Todo!
"Spa", "Spa/sauna", "Sauna"… ¡Madre mía, se me cae la baba! El spa es… uf, un sueño hecho realidad. Me pasé horas en la Sauna, olvidándome de todo, incluso de que tenía que escribir esta reseña… (¡Ups!). Y el Masaje… ¡Dios mío, el masaje! ¡Como si un ángel me estuviera amasando! Hay Body scrub, Body wrap… ¡para salir nuevo de allí! Y si eres de los que les gusta sudar más, disponen de un Fitness center para quemar la energía que te da la vida provenzal. ¡Un lujo! La Piscina con vista es IMPRESIONANTE.
Comida… ¡Un Orgía Para el Paladar!
¡Ay, la comida! La comida es una fiesta, una canción, ¡un beso en la mejilla! Hay de todo: A la carte in restaurant, Buffet in restaurant, Vegetarian restaurant, International cuisine in restaurant, Western cuisine in restaurant, e incluso Asian cuisine in restaurant ¡Para cada antojo hay solución! ¡Y con Breakfast [buffet]! El Room service [24-hour] salvó mi alma más de una vez (es que, de tanto relajo, ¡siempre daba hambre!). Me encantó que te ofrecen Alternative meal arrangement y Breakfast takeaway service.
Limpieza y Seguridad… ¡Porque la Tranquilidad No Tiene Precio!
Soy un maniático de la limpieza. Y Les Clarines… ¡impecable! Anti-viral cleaning products, Daily disinfection in common areas, Rooms sanitized between stays… ¡Un lujo! Hand sanitizer por todas partes. ¡Una maravilla! La Staff trained in safety protocol y las medidas de Physical distancing of at least 1 meter te dan mucha tranquilidad. ¡Y qué bueno es saber que hay Doctor/nurse on call por si acaso!
Servicios y Comodidades… ¡La Lista es Eterna!
¡Madre mía, la lista es larguísima! Air conditioning in public area, Concierge, Daily housekeeping, Dry cleaning, Facilities for disabled guests, Gift/souvenir shop, Ironing service, Laundry service, Luggage storage, Safety deposit boxes, Terrace, Cashless payment service, Contactless check-in/out, Convenience store… ¡De todo! Invoice provided y Xerox/fax in business center por si tienes que mandar una postal o algo. ¡Es que no falta de nada!
Para los Más Pequeños…
Family/child friendly, Kids facilities, Babysitting service, Kids meal, ¡Para que los peques también disfruten!
¡Lo Mejor de Todo: Mi Experiencia con el SPA!
¡Vamos a ver, señores! El Spa de Les Clarines… ¡Es LA EXPERIENCIA! (Y aquí es donde me pongo un poco… intenso). Me aventuré a probarlo todo. Primero, la Sauna. ¡Calor, calor, calor! Pero de ese bueno, que te relaja los músculos y te hace olvidar el estrés del trabajo (¡¿trabajo?! ¿Qué es eso?). Luego, ¡el Massage! ¡Un ángel, de verdad! Me sobaron hasta el alma… ¡Y qué masaje! Profundo, relajante… ¡Casi me duermo! Después me sumergí en la Piscina con vista… ¡Un paraíso! (¡Una locura! ¡Con esa vista!)
La Imperfección y la Verdad: Un Par De Detalles
Claro, no todo es perfecto. A veces, el servicio en el restaurante se pone un poco lento (¡pero la comida merece la espera!). Y… bueno, yo no uso Bicycle parking ni Car power charging station (porque no ando en bici ni tengo coche eléctrico), pero están ahí… ¡por si los necesitas!
¡Pero vale cada euro!
Porque la "Pool with view" y el "Spa" valen oro… ¡Vale cada euro!
¡Mi Conclusión!
Les Clarines… ¡Es un paraíso! Un lugar para perderse, relajarse, comer, beber… ¡y volver a nacer! Es perfecto para parejas, para familias, para solitarios… ¡Para todos!
¡OFERTA ESPECIAL!
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¡Descubriendo el Paraíso en los Comfort Inn & Suites de EE.UU.!¡DIARIO DE VIAJE DESASTROSO EN LES CLARINES! (O, Cómo Me Enamoré (y Me Enfadé) con Francia)
DÍA 1: LLEGADA Y LA PESADILLA DE LAS MALETAS (O, "PERDÍ MI BIKINI… ¡AHORA QUÉ!")
¡Ay, Dios mío! Llegué a Les Clarines y… ¡es más bonito en fotos! Literalmente, cada Instagram que vi prometía un paraíso y bueno… es chulo, claro. Pero menos rosa de lo que imaginé, ¿sabes? El aire huele a… bueno, a vaca y lavanda (que es una combinación extraña, ¡pero me gusta!).
- 14:00: Aterrizaje en Grenoble y el caos. El equipaje… ¡el equipaje! ¿Dónde está mi maleta? ¡MI MALETA! Grito interno masivo. La señorita de la aduana me mira como si fuera un bicho raro. No entiendo una palabra de lo que dice, y ya empiezo a sudar. ¡EN MI PRIMER DÍA!
- Anecdota: Después de una hora de tortura, aparece "mi" maleta. Pero no. Era casi idéntica a la mía. Una pesadilla de confusión, y después de otra hora de tortura, lo entendí. La mía fue directo a ¡NUNCA SE SABE DÓNDE! Creo que está en la China.
- 16:00: Llego al chalet que alquilé ("chalet", ¡JÁ! Más bien un cobertizo con vistas, pero con encanto, ¿vale?). La puerta… no cierra. El dueño (un señor con bigote de cowboy que se llama Jean-Pierre) me mira con una expresión entre lástima y “ya te avisaré”. Me da las llaves y una sonrisa que no me inspira confianza.
- 17:00: ¡Desempacar! Encontré… ¡UN PÁJARO EN MI HABITACIÓN! Grité como una niña pequeña. Literalmente. ¡Y mi bikini! ¡NO ESTÁ! ¿Cómo voy a tomar el sol sin mi bikini? ¡DIOS MÍO, ES EL FIN DEL MUNDO!
- Reflexión: Ya empiezo a pensar que este viaje es una prueba del destino. ¿Es una señal? ¿Debía quedarme en casa viendo Netflix? Quizás…
DÍA 2: EL CÓCTEL DE LAS VISTAS Y EL DESASTRE CULINARIO (¡AU REVOIR A MI ESTÓMAGO!)
Hoy, ¡el día de las vistas! Intentando mantener una actitud positiva. ¡Intentando!
- 09:00: Desayuno… lo que sea que sea. En mi maleta de sustitución encuentro un vestido, y lo peor, un desayuno de pan, queso y mermelada. Rico, pero ¡ME FALTA EL BIKINI!
- 10:00: ¡Excursión a la montaña! Las vistas… ¡IMPRESIONANTES! La montaña, imponente y maravillosa.
- Quirk: Mientras camino, me encuentro con un montañero con un gorro de lana… y chanclas. ¡¿En serio?! Parece un personaje de una película de Wes Anderson. Me da risa y a continuación miedo, porque el camino es, como decirlo, peligroso.
- 13:00: Almuerzo en un restaurante con… ¿una lista de espera? Comemos. Pedí… ¿qué era? ¡Ah, sí! Una ensalada con queso de cabra que prometía ser "deliciosa". ¡ERROR! Era un queso que olía a calcetines sudados y la lechuga… ¡parecía que llevaba una semana en la nevera! Lloriqueo interno.
- Opinión: El servicio fue lento, casi inexistente, y la comida… ¡peor aún! ¿Por qué la comida francesa es tan… ¿delicada? ¡Necesito algo con sabor! ¡Necesito una hamburguesa con queso!
- 15:00: Intento volver a mi chalet, pero me pierdo. Me cruzo con un par de ovejas… que me miran con desdén.
- 17:00: ¡Clases de francés! ¡MORTAL! La profesora es encantadora, pero… ¡el francés! Complicado. Me llamo "la señora que dice que me gusta el queso". Qué desastre.
DÍA 3: EL MILAGRO DE LOS CROISSANTS Y LA BÚSQUEDA DEL TESORO (Bikini, ¡VUELVE A MÍ!)
¡Hoy prometo no rendirme! ¡Y hoy… tengo esperanza de encontrar mi bikini!
- 08:00: ¡¡¡MILAGRO!!! Encuentro una tienda de croissants. Un croissant… ¡perfecto! Crujiente, mantequilla, ¡el cielo en la boca! El mundo vuelve a tener sentido.
- Emoción: Comer un croissant como ese… me recordó por qué amo viajar.
- 09:00: Decido explorar el pueblo. Les Clarines son encantadoras ¡hasta que te pierdes!
- 11:00: Pregunto a una señora… ¡con mi francés! ¡Sorprendentemente, me entiende! Me da indicaciones y me sonríe. ¡Una sonrisa genuina! ¡ME ENCANTA FRANCIA!
- 12:00: ¡La búsqueda del bikini! Pregunto en tiendas, hablo con los lugareños, pregunto a Jean-Pierre… ¡Nada!
- 14:00: Decido tomarme un helado… de chocolate con avellanas. ¡Delicioso! Me siento en una plaza… y observo la vida pasar.
- 15:00: ¡Voluntaria inesperada! Ayudo a una señora a subir la compra a su casa. Me da las gracias con una sonrisa… y ¡me ofrece un café y una tarta increíble!
- 17:00: ¡La clase de francés! ¡Aprendiendo! ¡Poco a poco! Ya sé decir “me gusta la montaña” y “quiero un croissant”. ¡Progresando!
- Rambling: A veces pienso que este viaje es una metáfora de la vida. Altibajos, momentos de desesperación, pequeños milagros… y, esperemos, ¡el bikini a salvo!
DÍA 4: EL MUSEO, EL VINO, Y… ¿OTRO DESASTRE?
¡El último día! ¿Cómo puede ser?
- 10:00: Visito el Museo (sí, Les Clarines tiene un museo). Arte local… interesante. Me aburro un poco. Pero hay una pintura… ¡de un croissant! Emoción de nuevo.
- 12:00: ¡Visita a una bodega! ¡Vino! ¡VINO! La señora nos explica… ¡y pruebo el vino! ¡Exquisito! Dos copas… quizás tres.
- Opinión: El vino… ¡salva el viaje!
- 14:00: Almuerzo en un restaurante… con vistas. Repito la ensalada… ¡con otro queso, igual de fuerte! Pero ya me da igual. Estoy feliz.
- 16:00: ¡El gran momento! Voy a la lavandería del pueblo, a la granja de Jean-Pierre, ¡y veo… MI MALETA! ¡OMG! El mismo horror, el mismo pánico y… ¡Bikini! ¡Bikini! ¡Bikini!. ¡ME SALVÉ!
- 17:00: Celebrando: ¡una crepê de chocolate con nata!
- 18:00: Me voy de Les Clarines.
- Conclusión: ¿Les Clarines? Un poco caótica, un poco desastrosa, pero… también mágica. Me llevo un montón de recuerdos, el bikini… y la certeza de que volveré. ¡Y la próxima vez, aprenderé a cerrar la puerta del chalet!
¡Les Clarines, Francia: El Secreto Mejor Guardado de la Provenza! (O eso dicen...)
1. ¿Qué *demonios* es Les Clarines y por qué debería importarme?
¡Ah, Les Clarines! Es un pueblito... no sé, ¿encantador? Sí, digamos eso. Está en la Provenza, rodeado de campos de lavanda que *literalmente* te hacen llorar de lo bonitos que son (a mí me pasó, lo confieso). La verdad, si odias las multitudes turísticas, el ruido y la gente "postureando" para Instagram, Les Clarines es un respiro. Oye, no lo prometo, porque todo el mundo dice que es secreto (y ya ves, aquí estoy yo contándolo), pero por ahora... es paz, tranquilidad, croissants de muerte (mira que soy de comer) y un ritmo de vida que te hace olvidar el estrés de la ciudad.
¿Por qué debería importarte? Porque necesitas una escapada. Porque necesitas sentir el sol en la cara sin tener que codearte con hordas de gente. Porque te mereces un buen vino, un buen queso y una buena conversación sin tener que gritarle a nadie (el restaurante “La Cigale Heureuse” es... dios mío, prueba el pato). Y porque, honestamente, el olor a lavanda te arregla el día, ¡y punto!
2. ¿Cómo llego a Les Clarines? ¿Hay un aeropuerto secreto para los elegidos?
¡Ojalá hubiera un aeropuerto secreto! Sería mucho más "cool". Pero no, la cosa es más... normal. Tienes que volar a Marsella (MRS) o a Niza (NCE), y luego alquilar un coche. *Ojo*, si vas a alquilar coche, aprende a conducir por carreteras estrechas y prepárate para los franceses, que a veces conducen como si estuvieran en una película de acción. El GPS te salvará, pero a veces... a veces te lleva por caminos que juras que no existen. Me pasó una vez, acabé en un campo de girasoles. Precioso, sí, pero el coche lleno de barro. ¡No lo olvidaré jamás!
También puedes ir en tren, hasta Avignon, y lueg... bueno, ahí la cosa se complica. Bus, taxi... Más complicado que alquilar un coche. Pero bueno, si no quieres conducir, es una opción (más lenta y menos "libre", pero una opción).
3. ¿Qué hago en Les Clarines? ¿Hay algo más que lavanda y paz?
¡Ay, la lavanda! Es como la droga legal de la Provenza. Pero sí, hay más. Hay paseos por el campo, visitas a pequeños mercados (¡los quesos!), y la gente… la gente es amable. De verdad, aunque no hables francés (como yo al principio. Ahora, ya puedo pedir un café y no parecer un idiota), se esfuerzan por comunicarse.
Puedes visitar la iglesia, que es muy mona, subir al "mirador" (es un poco exagerado, pero las vistas son bonitas, vale) y simplemente... estar. Leer un libro en una terraza, beber un café, charlar con los lugareños… la vida es lenta en Les Clarines, y eso es *parte de su encanto*. Ah, y si te aburres de verdad, siempre puedes conducir a otro pueblito cercano. Hay muchos secretos por descubrir.
4. ¿Dónde me hospedo? ¿Hay hoteles de lujo o tengo que dormir bajo las estrellas?
No vas a encontrar hoteles de cinco estrellas. O no los he visto yo, al menos. Lo que hay son pequeños hoteles con encanto, *gîtes* (casas de campo para alquilar) y casas rurales preciosas. Busca con tiempo, porque se llenan rápido, especialmente en temporada alta.
Yo me quedé en un hotelito... ¡ay, no recuerdo el nombre! Pero era monísimo. Con un jardín, un desayuno fabuloso y una dueña que hablaba un inglés más o menos entendible (yo no entiendo el francés, ya te lo he dicho). Lo importante es que busques algo auténtico, que te haga sentir como en casa. Eso, o dormir bajo las estrellas, pero entonces, ¡llévate repelente de mosquitos, por el amor de dios!
5. ¿Y la comida? ¿Es verdad que la comida francesa es tan buena? ¿Hay croissants decentes?
¡La comida... la comida es la gloria! Sí, la comida francesa es *asombrosa*. Y sí, hay croissants decentes (y *muchos*). Encontrarás panaderías (boulangeries) y pastelerías (pâtisseries) por todas partes. ¡Prepárate para subir unos kilitos, porque es imposible resistirse!
Además de los croissants, prueba el pan, el queso, el vino y el pato (si te gusta, claro). Los restaurantes suelen ser pequeños y familiares, y la comida... ¡Mamma mia! Yo todavía sueño con la *tarte tatin* que comí en Les Clarines. Literalmente, la recuerdo, y se me hace la boca agua. Un consejo: si ves un restaurante con mucha gente local, ¡entra! Suele ser buena señal. (Y reserva, que a veces se llenan).
6. ¿Cuál es la mejor época para visitar Les Clarines? ¿Hay temporada alta llena de turistas pesados?
La mejor época... bueno, depende de lo que busques. Si quieres ver los campos de lavanda en flor, tienes que ir en junio o julio. Pero prepárate para algo más de gente, aunque *relativamente*. Agosto es temporada alta, y puede haber más turistas pesados. (Pero no por eso vas a encontrar una cola para comprar un croissant!)
En primavera y otoño el clima es agradable, y la zona es más tranquila. Yo iría en septiembre u octubre. El sol sigue brillando, y puedes disfrutar de la paz y la tranquilidad sin que te aplasten las multitudes. El invierno… bueno, puede ser un poco frío. Pero si eres valiente, ¡tendrás Les Clarines para ti solo!
7. ¿Me puedo comunicar si no hablo francés? ¡Ay, qué vergüenza!
¡No te preocupes! Muchos franceses hablan inglés (aunque a veces no lo demuestren, por la vergüenza). Siempre aprendete las frases básicas. "Bonjour", "Merci", "Au revoir". Con eso y un poco de mímica, sobrevivirás. Los franceses aprecian el esfuerzo. Y, sinceramente, la gente de Les ClarinesHotel Facils